Estoy segura de que el Tantra te va a decepcionar.
¿A qué me refiero?
Es sencillo, no tiene nada que ver con lo que se intenta vender.
Si como lo acabas de leer, parece ser que la gran Cleopatra, fue la inventora del famoso satisfaier, “correctamente escrito es satisfyer”
Según cuenta la leyenda, Cleopatra utilizaba un rollo de papiro que contenía en su interior abejas vivas y revoloteando.
Las vibraciones de las abejas revoloteando en el interior del papiro, cerca de su zona íntima, le servían para darse placer a sí misma.
¿Cómo te has quedado Marytrini?
Bueno… ¿Y por qué te cuento esto? Te lo cuento por dos motivos:
El primero es que es una historia curiosa y graciosa (o por lo menos a mí me lo parece)
Y el segundo es porque más abajo, en esta misma página, verás que tengo un dildo especial o vara de la diosa (es lo mismo), que puedes comprar.
Dicho esto, antes de que salgas corriendo, déjame decirte dos cosas más:
La primera es que la vara de la diosa no es un consolador, es un masajeador y puede ser de minerales o cristal, incluso los había de madera.
La segunda es que no sirven para todas las mujeres.
Te podría decir que sí, que es lo mejor del mundo, que necesitas uno y que me lo compres a mí, pero no.
No quiero que compres una vara de la diosa sin realmente saber qué es, para qué es y como se usa.
Esto por un lado, y por otro es porque el artesano argentino que me los hace con mucho cariño, me ha fabricado 20 unidades.
Vienen especialmente de Latino América porque es un mineral único, hecho de forma artesanal y especial, que además fui yo misma a escoger para asegurarme que están en perfecto estado para meter en tu vagina.
No existen en España. Es algo especial que suelo encargar y traer cuando viajo a Argentina.
Cuando se acaben, se acabaron.
Si sigues interesada sigue leyendo…
Los dildos o vara de la diosa se utilizan desde hace cientos de años, cuando las mujeres tomaban baños en leche de burra y miel (esto es real, me lo ha dicho mi abuela de 97 años) y presumían de la frescura de sus rostros hidratados con agua de rosas.
Estos objetos se utilizaban para guiar espiritualmente la energía sexual.
Se vincula su uso con la conciencia a la hora de la penetración.
Apoyaba a las mujeres de la época a mantener la fuerza femenina activa para parir, manifestar y centrarse en su poder interior.
Este objeto es increíble para la exploración de la sensualidad y sexualidad.
Ayuda a aliviar el estrés físico, emocional y mental si se usa adecuadamente, estimula la creatividad, te da un impulso de confianza en tí misma, aportando autocoñocimiento de tu cuerpo como fuente de placer.
AHORA IMAGINA…
Qué estas en tu bañera rociándote con leche y miel, dejando caer ese elixir caliente por tu cuerpo, como hacia Cleopatra.
Dándote el permiso para sacar a pasear a la mujer salvaje que tienes dentro para que tu parte más instintiva y animal florezca.
Te das tiempo para explorar tu cuerpo, todo el que quieras y llega la sensación.
Te sientes relajada, calmada y tu pecho se abre. Tomas con tu mano la vara de la diosa.
Notas el contraste fresco al deslizarla hacia tu genital y puedes sentir que trae energía de juventud y armonía. Sueltas tu voz, gimes y mueves tu cadera.
Incluso puedes notar como se activa tu creatividad y exploras tus puntos sagrados, sientes seguridad en tu cuerpo porque te enseña un nuevo mapa del placer. Más en sintonía contigo.
¿Te ha gustado la sensación? Entonces, quédate que te cuento…
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